Por un tal Vincent y desde China, nos llega esta animación que describe muy bien la obsesión que puede llegar a desarrollar un grafista por su escritorio. Una pieza de mobiliario que sirve tanto de lugar de trabajo, restaurante, salón de ocio o incluso prisión. Nada mejor para combatir la monotonía de tan habitual espacio que “inventar/animar” un par de personajes imaginarios partiéndose los morros mientras desordenan todo, a golpes (recordemos que el autor es chino, y hay que reconocerles el merito de saber apreciar la bella sutilidad de la violencia declarada).

jaja, está muy guapa. Mola mucho la pelea y la parte del entrenamiento (sobre todo lo de las tijeras). Seguro que lo ha hecho un super fan de las pelis de kungfu.